Llevo ya unos años preguntándome si el capitalismo extremo dicta todos y cada uno de los pasos de la sociedad actual. Aún no lo tengo claro del todo, pero veo muchos ejemplos que dan que pensar… el dinero (y el todo vale) ha llegado para quedarse, de eso no hay duda.

En este momento acabamos de pasar el Buen Fin (una especie de fiesta loca consumista a la que todos se apuntan en México) y estamos inmersos en el puente Black Friday – Cyber Monday que viene a ser lo mismo pero en distintos días por si te da por saltarte el primero.

Pero también han creado las rebajas trimestrales, los Días sin IVA, el Cyber Sale, los Amazon Prime Days, el Singles Day… que se suman a los viejos pero aún resultones San Valentín y fiestas navideñas. Nada nuevo bajo el sol: vivimos en permanentes rebajas.

Aunque el foco quiero ponerlo no tanto en criticar la jugosísima oferta de bienes y servicios, si no más bien en la necesidad de éstas y qué estoy haciendo para discriminar la necesidad de compra sobre su utilidad o simple capricho.

Todo se trata de impactos

Probablemente al igual que yo tienes ciertas palabras alrededor que no dejas de ver: descuentos, 2×1, 3×2, última oportunidad, rebajado, ahora sí, meses sin intereses, liquidación, aprovecha, es tu momento… todo está creado para generar en nuestra mente un deseo de compra irrefrenable.

Uno, otro, otro más… impactos a nuestro cerebro como proyectiles a una ciudad asediada. ¡Boom!

Diseñados perfectamente para debilitar nuestro bien meditado plan de gasto y que acabemos comprando. Lo necesitemos o no, lo hayamos estado esperando por meses o no… y si puede ser a deuda, mejor que mejor.

Y funciona.

Vaya si funciona.

Están basados en cuatro aspectos motivacionales del ser humano:

  • La comprensión: la necesidad identificada y el valor aportado por la empresa, percibido de una manera positiva por nuestro cerebro.
  • La confianza: los puntos de contacto positivos (impactos) para que sea percibido por nosotros como una opción de compra.
  • El timing: que nos llegue en el momento adecuado para transformarse en una compra.
  • La ambición: que consiga que nos entre el deseo de tomar acción.

No quiero ponerme muy técnico con todo esto, pero pongo un ejemplo: ¿quién ya no ve tan TAN feo el Cybertruck de Tesla tras varios días desde la presentación, o quién incluso ya ha hecho números para conseguirlo en 2021/2022?

Hay mucho ruido en el mundo 1
Que el ambiente elegido nos parezca la superficie de la luna no es casualidad

Pues eso. Y si no, esperemos estos dos o tres años hasta que vendan el primero y vamos a ver si la publicidad no hace su efecto.

Yo me blindo, con determinación y enfoque

Como a todo buen hijo de vecino a mí también me atraen las rebajas con sus cantos de sirena… sin ir más lejos el otro día acompañé a un colega del trabajo a comprar unas zapatillas a un centro departamental de esos que encuentras de todo, y estuve tentado de comprar unas para mí también.

Lo cierto es que estaban muy bien de precio, y eran Nike como a mí me gustan, y el diseño no estaba mal del todo… vamos, que solo me faltaba el empujoncito que por supuesto mi compañero me ofreció amablemente:

«¡Cómpratelas hombre! Si están rebajadísimas, ¿no lo ves? Imagina si aparecemos los dos con las mismas zapatillas, la risa en la oficina…»

«No será en esta ocasión, tengo tres pares en casa y la verdad es que no necesito más» ⏤ le dije.

Para mí ese es el quid de la cuestión.

Si hubiera comprado las zapatillas, hubiera tenido que tirar/regalar unas de las que ya tenía que aún siguen en buen estado, y encima 60 euros más pobre.

Vaya negocio.

Y no es por los 60 euros, qué también, si no porque entonces lo próximo hubiera sido un muñequito para adornar mi mesa, o una nueva mochila para el día a día (otra de mis debilidades) o dos cafés de Starbucks al día.

Ahora mi dinero tiene otro objetivo y, como si llevara las anteojeras de un caballo de tiro, me enfoco en el único propósito factible a día de hoy.

Ya te contaré más adelante sobre ello si me lo permites.

Mucho ruido

Y pocas nueces.

En la política, en la sociedad, en las noticias…nada tiene sentido y sin embargo no dejamos de caer en ello. Es como si algún maestro embaucador nos dijera lo que tenemos que ver, oír y decir y sin dudarlo obedeciéramos como ovejitas. Todo es marketing, todo tiene un fin detrás.

Muy a menudo me paro a reflexionar qué puedo hacer para escapar de ello, y tomo acción.

No tengo la antena conectada a la televisión, no le dedico casi nada de tiempo a las redes sociales – excepto Twitter – y hago caso omiso a mensajes tipo los 8 días fantásticos que no me puedo perder.

«¿Saldré victorioso?» ⏤ me digo constantemente.

Yo espero que sí.


Cuéntame lo que opinas tú por favor, el debate enriquece la inteligencia y la sabiduría.

¿La tentación puede contigo? ¿Tampoco crees todo lo que ves en redes sociales? ¿Ya has reservado tu Tesla? 🙂

Daniel Barcelona

Daniel Barcelona

Librepensador jubilado antes de los 40.

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