Las tarjetas de crédito en circulación en España crecen anualmente más de un 7%, y me atrevo a decir que incrementará aún más en cuanto la economía empeore en algún momento. Pero, ¿por qué es el método de financiación que usan cada vez más personas?

Una tarjeta de crédito no es más que un plástico que te deja obtener lo que necesitas sin gastar el dinero que tienes en la cuenta bancaria. Aunque luego llega la parte mala: deberás pagar la tarjeta, antes o después.

Hay dos maneras de pagar la deuda que contraes con las tarjetas de crédito de tu entidad financiera favorita (y una más):

  • Ser un totalitario: se trata de pagar a final de mes (o la fecha de pago) la totalidad de tu deuda contraída, en todos los casos que conozco sin tener que pagar intereses por ello. Te adelanto ya que es mi forma favorita y la única positiva.
  • Financiar tu compra: en este caso pagarás a ciertos meses aquello que hayas adquirido, y tendrás que abonar el costo del capricho más los intereses que te cobre la tarjeta.
  • No pagar: en este caso el monto a deber de tu tarjeta queda intacto y los intereses se irán sumando a tu deuda generando lo que llamamos la bola de nieve.

Te voy a decir una cosa que espero la tomes en serio:

Si no eres de las personas que pagan su deuda de la tarjeta a mes vencido no deberías tener una tarjeta de crédito.

Si dejamos de lado los instrumentos financieros no regulados, posiblemente la deuda de una tarjeta de crédito sea la más tóxica que una persona física pueda contraer.

Aléjate de las tarjetas de crédito

¿Sabes qué? El banco que te regala su tarjeta de crédito no te está haciendo un favor. Te lo digo aún más claro: el banco NUNCA te va a hacer un favor.

Si tienes un plástico de ellos es porque esperan sacar algo a cambio en algún momento: tu dinero.

Espero que siempre seas consciente de ello.

Más a menudo de lo que me gustaría me entero de casos relativamente cercanos de gente que tiene deuda de tarjetas por varios miles de euros y que para poder pagarlas decide contratar una nueva tarjeta. Y así se meten aún más en la boca del lobo y luego no hay forma de salir…

Pero también entiendo que a veces hay situaciones en la vida que te ponen contra las cuerdas y, o no eres consciente de lo que acarrearán tus decisiones o bien no tienes los suficientes conocimientos financieros para tomar la decisión correcta.

Si así fuera tu caso y tuvieras que endeudarte sí o sí para algo extremadamente urgente hay mejores opciones que una tarjeta de crédito. Ninguna es buena, eso está claro, pero por lo menos podrás elegir la menos mala.

Alternativas a las tarjetas de crédito

Lo primero que tengo que decirte es que lo siento. Si tienes que endeudarte por fuerza mayor es que tienes una necesidad verdadera, y por tanto me sabe mal que estés en ese punto.

Si te puedo ayudar con algún consejo ponte en contacto conmigo por cualquier método o deja un comentario.

Si ya estás en ese punto ahí van las alternativas:

  • Pide dinero prestado a familiares o amigos: es mejor opción por dos razones de peso; primero porque es muy posible que no tengas que pagar intereses por ello, pero sobretodo porque tendrás otra persona que te dará su punto de vista sobre el motivo para endeudarte. Incluso habrá veces que te den alguna opción más interesante y no tengas que recurrir a pedir dinero. Confía en los que te rodean, la mayoría de personas te ayudarán.
  • Pide un préstamo personal: si quieres seguir por el camino de una entidad financiera, pide prestado dinero a un interés MUY inferior al de una tarjeta de crédito. En los tiempos en los que estamos los bancos necesitan seguir prestando dinero y probablemente te ofrezcan condiciones favorables, o mejores que las dráconicas de las tarjetas.
  • Pide un adelanto de nómina: si trabajas por cuenta ajena es una opción más para poder disponer de dinero al momento. Por supuesto luego sufrirás de escasez pero si lo puedes soportar habrás superado el bache sin heridas profundas. No lo hagas algo recurrente.
  • NO pidas un crédito rápido: estamos hablando de alternativas a las tarjetas de crédito, no de suicidio económico. Evita los créditos rápidos a toda costa, por mucho que los veas anunciados. Son usureros sin escrúpulos que te quitarán cuanto tengas, y si pueden a tu familia también. Esos negocios merecen ser erradicados de la faz de la tierra.

Y para qué son buenas las tarjetas?

Es cierto que no todo es malo en este instrumento financiero. Más que nada porque si no no existirían 🙂

Hay varios sitios donde puedes usarlas para pagar compras sin intereses. En este caso es interesante porque te estás financiando sin pagar de más y te permite disfrutar de aquello que hayas comprado antes de disponer del dinero o sin descapitalizarte. Pero ten cuidado, ¡deberás pagarlo igualmente!

Por otro lado, que es como las utilizo yo, sirven para obtener algunos beneficios a cambio. Por ejemplo, en algunos casos ofrecen descuentos en tiendas o devolución de X en gasolina… en esos casos merece la pena hacer números y ver si sale a cuenta disponer de ella.

Normalmente ni siquiera así es una excusa válida para no hacer lo mismo con tarjetas de débito… pero bueno, ese es otro tema.

Sea como fuere, todo esto tiene sentido si no pagas anualidad por ellas. Fíjate bien en esto porque las comisiones abusivas son otra de las lacras de nuestro sistema financiero… hace un tiempo te explicaba por qué yo no pago comisiones y te animo a hacer lo mismo.

Analogía de una tarjeta de crédito

Imagina que estás a dieta.

Solo tú sabes bien lo que cuesta no comerte esa hamburguesa con patatas fritas que tanto te apetece. O ese helado de frambuesa de la heladería de la esquina, que además te ponen dos bolas por el precio de una.

Qué opinas, es más sencillo seguir la dieta cuando en casa tienes galletitas Oreo en la despensa, o patatas fritas de bolsa o tabletas de chocolate… ¿o cuando no las tienes?

Pues lo mismo con las tarjetas de crédito. Si no eres capaz de resistir la tentación de comprar con ellas o de usarlas con cabeza, no las tengas.

No hay nada imprescindible en la vida para lo que necesites obligatoriamente un plastiquito de colores.


Espero que le des una vuelta a todo esto. Creo que en algún momento voy a hacer una guía para el uso de las tarjetas y cómo salir de la deuda… ¡si te interesa dímelo en los comentarios!

Daniel Barcelona

Daniel Barcelona

Librepensador jubilado antes de los 40.

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